La laminitis es una de las afecciones más graves del mundo del caballo — dolorosa, aguda y algo que todo propietario debería saber reconocer. Pero la laminitis también se puede prevenir en gran medida, y la clave casi siempre está en la alimentación y el pasto. Aquí tienes lo que necesitas saber.
¿Qué es la laminitis?
La laminitis (infosura) es una inflamación de las láminas del casco — las estructuras que anclan la tercera falange a la cápsula del casco. Cuando las láminas se dañan, en el peor de los casos la tercera falange puede rotar o hundirse. Es extremadamente doloroso y siempre es una urgencia veterinaria.
Reconoce los signos — el tiempo lo es todo
Los signos clásicos son que el caballo adopta la típica postura de laminitis, con las patas delanteras adelantadas para descargar la punta de los cascos, camina rígido y a disgusto (como si pisara agujas, sobre todo en suelo duro), tiene calor en los cascos y un pulso digital fuerte. Ante la menor sospecha: llama al veterinario de inmediato — una actuación temprana determina el pronóstico.
¿Por qué aparece la laminitis?
La vía más habitual es la alimentación: grandes cantidades de azúcar y almidón — sobre todo del pasto de primavera de crecimiento rápido, de la hierba de otoño tras las heladas o de un exceso de concentrado — alteran la flora bacteriana del intestino grueso y desencadenan una cadena de reacciones que llega a las láminas del casco. Los caballos con sobrepeso y los que padecen trastornos metabólicos como el EMS o la PPID tienen un riesgo muy elevado. El parto, algunas enfermedades y la sobrecarga prolongada de una pata también pueden desencadenar una laminitis.
Prevención con la alimentación y el pasto
1. Vigila la condición corporal — el sobrepeso es el mayor factor de riesgo sobre el que puedes actuar; aprende a evaluar la condición corporal y actúa a tiempo.
2. Respeta el pasto de primavera — introduce el pasto de forma gradual a lo largo de un par de semanas, limita el tiempo de pasto de los caballos que engordan con facilidad y evita las horas en las que el contenido de azúcar de la hierba es más alto (tardes soleadas, y noches de helada seguidas de sol).
3. El forraje como base — que la base de la ración sea heno o henolaje (ensilado de heno) analizado con un contenido energético moderado, y reduce al mínimo los concentrados ricos en almidón para los caballos que no los necesitan.
4. Caballos de riesgo — las razas que engordan con facilidad, los caballos con EMS/PPID o con antecedentes de laminitis necesitan una estrategia de pasto más estricta: bozal de pastoreo, división del prado en parcelas o estabulación libre con estaciones de forraje.
5. Movimiento todos los días — la actividad diaria favorece tanto el metabolismo como la irrigación sanguínea del casco.
Si ocurre lo peor
Llama al veterinario de inmediato, saca al caballo del pasto, colócalo sobre una superficie blanda y evita cualquier desplazamiento innecesario mientras esperas ayuda. Después, sigue al pie de la letra el plan del veterinario — la laminitis a menudo requiere una larga rehabilitación en la que el veterinario y el herrador trabajan juntos.
Esta guía ofrece información general y no sustituye la valoración del veterinario. La laminitis es siempre una urgencia veterinaria.






