La dermatitis de la cuartilla y las grietas son algunos de los problemas de piel más habituales en las patas del caballo — sobre todo en las épocas húmedas y embarradas de otoño, invierno y primavera. Aquí te explicamos qué son, por qué aparecen, cómo reconocerlas a tiempo y, sobre todo, cómo crear una rutina diaria que dé a la piel las mejores condiciones posibles.
¿Qué son la dermatitis de la cuartilla y las grietas?
La dermatitis de la cuartilla es una irritación de la piel en el pliegue de la cuartilla y la parte inferior de la pata: la piel se enrojece, se vuelve sensible y se descama, y a menudo se forman costras. Las grietas son una variante más extendida que puede ir subiendo por la caña. Ambas aparecen cuando la barrera natural de la piel se ha debilitado — a menudo por la humedad prolongada, el barro y la suciedad — y a la piel le cuesta resistir el desgaste del día a día.
¿Por qué aparecen?
El culpable más habitual es el entorno: prados encharcados, meses de invierno con barro y patas que rara vez llegan a secarse. Los caballos con muchas cernejas están especialmente expuestos, porque la humedad permanece más tiempo en contacto con la piel. También las pequeñas rozaduras, las picaduras de insectos que causan picor o una época de peor estado general pueden hacer que la piel sea más vulnerable. Algunos caballos, sobre todo los de patas blancas y piel sin pigmentar, son más sensibles que otros.
Cómo reconocerlas a tiempo
Pasa la mano por la cuartilla cada día cuando limpies los cascos — a menudo notarás pequeños bultitos o costras antes de ver nada. Los primeros signos son aumento de temperatura, hinchazón, descamación, pequeñas heridas o que el caballo reaccione cuando tocas la zona. Cuanto antes detectes el cambio, más fácil será manejarlo.
Rutina preventiva diaria — la sección más importante
La clave se resume en seco, limpio y aireado:
1. Seca las patas después de lavarlas o tras los días húmedos en el prado — sécalas a toquecitos con una toalla en lugar de frotar.
2. Lava solo cuando sea necesario, con un champú suave y agua tibia. Lavar en exceso reseca y debilita la barrera cutánea.
3. Recorta con cuidado las cernejas en los caballos propensos para que la piel se seque con más facilidad — pero deja una capa protectora.
4. Apoya la barrera cutánea durante la temporada de barro: una pomada nutritiva e hidratante que apoye la barrera protectora natural de la piel la ayuda a resistir la humedad y la suciedad.
5. Retira el estiércol y drena — cuanto más seco esté el suelo junto a las puertas, los comederos y los refugios, menos barro llegará a las patas.
Si aun así la piel se irrita
Deja las costras hasta que se desprendan solas — arrancarlas duele y abre la piel. Mantén la zona limpia y seca, evita vendar la piel húmeda y deja que la piel descanse. Sigue la evolución a diario.
Contacta con el veterinario si ves heridas abiertas o que supuran, una hinchazón importante o cojera, si el caballo tiene fiebre o si la zona afectada se extiende a pesar de unos buenos cuidados. La dermatitis de la cuartilla a veces puede requerir tratamiento médico, y eso siempre le corresponde al veterinario.
Productos de cuidado para la rutina diaria
En nuestra gama de cuidado de la piel encontrarás productos suaves y nutritivos para la rutina diaria — como nuestro delicado Champú sólido de propóleo para pieles sensibles y pomadas que apoyan la barrera natural de la piel en condiciones húmedas. Para mantener un entorno sano alrededor del casco y la cuartilla, muchos propietarios también usan pH Minus como parte de su rutina diaria.
Esta guía ofrece información general y no sustituye la valoración del veterinario sobre tu caballo.







