Objetivo: al terminar el módulo entenderás con qué trabaja realmente el perro, sabrás planificar tu propio entrenamiento y conocerás el siguiente paso después del curso.

5.1 El olfato del perro y el olor de la pista
Olor del suelo, olor en el aire y olor de la herida: el perro elige, y tú necesitas entender por qué. Una pista de entre 12 y 24 horas es a veces más fácil que una fresca: el olor cambia con el tiempo por la descomposición, los organismos del suelo y la temperatura. Vigila el ritmo y la respiración del perro: un perro que jadea pierde el olfato, porque la respiración rápida y superficial reduce la captación de olores.
5.2 Tiempo, viento y terreno
El rocío, la niebla y la llovizna ligera suelen favorecer el trabajo de rastreo; el calor seco y el sol fuerte lo empeoran. El viento desplaza el olor lateralmente: por eso el perro avanza a menudo en paralelo a la pista, a sotavento. El terreno influye: un suelo cubierto de agujas de coníferas, el musgo, una zona de tala, una zona pantanosa, la roca desnuda, el asfalto, el agua y un campo recién arado se comportan de forma distinta, y al anochecer el aire frío se acumula en las hondonadas. Conclusión práctica: el mismo perro rinde de forma distinta según el día; aprende a leer el día en lugar de juzgar al perro.

5.3 Equipo y técnica de rastreo
Arnés de rastreo y traílla de rastreo (máx. 10 m en las pruebas), manejo de la traílla sin bloquear al perro. Camina detrás, no al lado: a 5 m como mínimo en las pruebas. Si el perro pierde la pista, ayúdalo a retomarla sin dirigirlo. Crea rituales claros de inicio y de final: dan más seguridad al perro.
[ITINERARIO CAZADOR] — profundización para futuros binomios guía-perro de rastreo
Equipo reflectante y de alta visibilidad, linterna frontal, localizador GPS para el perro y cuchillo de remate con hoja de 16 cm para rematar la pieza herida cuando no sea adecuado disparar. Una puñalada al corazón correctamente ejecutada mata al animal de forma rápida y eficaz. El efecto es el mismo que el de un disparo al corazón: en unos 10 segundos se produce falta de oxígeno en el cerebro y el animal pierde el conocimiento.
5.4 Entrenamiento por tu cuenta y bioseguridad
Consigue la sangre y las patas de forma legal (ver módulo 1). Congela, porciona, descongela y manipula correctamente. Traza tus propias pistas y documenta siempre tu croquis de la pista; si no, no sabrás si el perro iba por la pista correcta. Las pistas cortas de alta calidad ganan a las largas de baja calidad. Limpia el equipo al pasar de un terreno a otro: la rutina frente a la PPA (peste porcina africana) tiene que ser un acto reflejo.

5.5 Próximos pasos y parte práctica del curso
Sesión de iniciación → anlagsklass (clase de aptitud) → öppen klass (clase abierta) → campeonato. Después del curso, amplía a más especies de caza. Para futuros binomios guía-perro de rastreo: la formación en rastreo de Svenska Jägareförbundet (la asociación sueca de cazadores) y la inscripción en NVR (Nationella viltolycksrådet, el Consejo nacional sueco de accidentes con fauna) a través de la persona de contacto de tu provincia (län). Y busca a un par de personas con las que trazaros pistas mutuamente: es, por sí solo, el factor de éxito más importante.
La parte práctica del curso se realiza en el norte de Stockholms län (la provincia de Estocolmo), entre Skokloster y Sigtuna. La inscripción se hace después de aprobar el curso teórico. Los contenidos incluyen, entre otros, el examen del lugar del disparo (anschuss), pista de sangre de jabalí o corzo, entrenamiento de rastreo de piezas heridas (al menos 60 min de tiempo de reposo), entrenamiento del marcaje, preparación para la anlagsklass y técnica de rastreo. Se incluyen la sangre, las patas y las partes de caza para el marcaje. Precio: Eftersök och viltspår i praktiken (Rastreo de piezas heridas y pista de sangre en la práctica) – 1 995 kr. ¿Tienes preguntas? Escribe a info@uddenssjogard.se y cuéntanos de qué raza es tu perro, qué edad tiene y si habéis rastreado antes.

5.6 Planificación del entrenamiento y diario
Dos o tres sesiones cortas y planificadas a la semana valen más que un largo maratón de fin de semana. Antes de la sesión, escribe qué vas a entrenar (p. ej., «la primera interrupción de sangre») y, después, cómo ha ido. Una entrada del diario solo necesita cuatro líneas: las condiciones (tiempo, viento, terreno, longitud de la pista, tiempo de reposo y dificultades), el trabajo del perro, tu propia actuación y una lección para la próxima vez. Al cabo de un mes verás patrones que nunca descubrirías sesión a sesión: con qué tiempo flojeáis, qué dificultad se os atraganta, en qué momento del día rinde mejor el perro.

5.7 La forma física del perro y su resistencia mental
El trabajo de olfato es un trabajo duro: un perro que rastrea trabaja mentalmente como una persona en pleno examen. El calor es el peor enemigo: un perro acalorado y jadeante pierde capacidad olfativa mucho antes de parecer cansado, así que en los meses cálidos entrena al amanecer o al atardecer y lleva siempre agua. Los perros jóvenes y los principiantes hacen sesiones cortas con un final claro; un perro experimentado puede trabajar más tiempo, pero también necesita pausas en las pistas largas. Aprende a distinguir entre un perro que ha perdido la pista y uno que está agotado: al segundo no le ayuda más traílla, solo el descanso.

5.8 Errores de entrenamiento habituales y cómo evitarlos
Los errores más comunes se pueden anticipar: demasiado difícil demasiado pronto (se aumentan a la vez el tiempo de reposo, la longitud y los ángulos, y el perro se entrena en el fracaso), siempre el mismo terreno (el perro aprende el lugar, no a rastrear), el guía dirige en los ángulos y cuando se pierde la pista (el perro aprende a leer la traílla; repasa el apartado 3.7), sin croquis de la pista (no sabes si el perro iba por la pista correcta y quizá premies lo que no debes), solo con buen tiempo (ni la prueba ni la realidad preguntan qué tiempo hace).
EJERCICIO — hazlo antes del examen final
Empieza hoy tu diario de entrenamiento: descarga nuestro diario de entrenamiento digital aquí o usa papel y bolígrafo. Escribe cuatro líneas (condiciones, trabajo del perro, tu actuación, lección aprendida) y planifica cuatro semanas de entrenamiento según la escalera de entrenamiento del módulo 2, con un máximo de una dificultad nueva por semana. Trae el diario a la parte práctica del curso.

5.9 Cómo se desarrolla una pista: del inicio al final
Una pista nunca es igual de una vez a otra. La pista de la prueba se construye según un modelo, y por eso primero entrenas según la estructura de la prueba de pista de sangre: ahí sabes exactamente cómo está trazada la pista y puedes construir una base sólida. Después pasas al rastreo de piezas heridas, donde nada es previsible: distintas dificultades técnicas, distintos tiempos de reposo y terreno variado. Así que lo que debe ser igual cada vez no es la pista, sino tu propia rutina: cómo lo preparas todo, cómo pones al perro en la pista y cómo terminas. Esa rutina es el punto fijo del perro cuando todo lo demás cambia.
Cuando traces la pista, piensa en cómo vas a salir tú de allí. Sal siempre en línea recta desde el final de la pista, en un ángulo de 90 grados, y mantén una buena distancia respecto a la pista de sangre si después vuelves en paralelo a ella. La razón es sencilla: de lo contrario, tu propio rastro humano queda tan cerca del rastro de sangre que te resultará imposible saber si el perro sigue a la pieza o a ti, y precisamente esa diferencia es el sentido del ejercicio. Si quieres eliminar por completo tu propio rastro, los zapatos de trazado con pezuñas son una buena solución.
Antes de empezar la pista. El perro descansa atado o en el coche mientras tú lo preparas todo, y debe haber hecho sus necesidades antes de que empiece el trabajo de rastreo. Aun así, no te sorprendas si las hace en la pista: cuando sube el nivel de estrés, el cuerpo se vacía, y eso dice más sobre el nivel de tensión del perro que sobre el paseo previo. El arnés de rastreo se lo pones cuando llega el momento de bajar del coche. El perro con experiencia ya ha leído la situación mucho antes (el trayecto en coche, el lugar, tus movimientos, el ruido del equipo) y sabe muy bien lo que le espera.
Inicio de la pista. Acércate al inicio de la pista, ata al perro a cierta distancia y haz con calma el examen del lugar del disparo. Si el inicio de la pista está cerca del coche, puedes dejar al perro en el coche mientras haces el examen del lugar del disparo. Toma notas e intenta hacerte una idea de lo que tenéis por delante. Después, dale tiempo al perro. Aquí muchos binomios pierden calidad antes incluso de empezar: el guía está acelerado y sale disparado por la pista, mientras que el perro necesita tiempo para clasificar los olores y decidir cuál va a seguir.
Durante la pista. Camina detrás del perro, no a su lado, con la traílla tensa de forma uniforme: lo bastante tensa para sentir al perro, pero nunca tanto como para dirigirlo. Tu tarea es seguir y leer, no guiar. Anima y apoya al perro cuando lo necesite, pero hazlo con voz suave y tranquila; si no, lo pondrás nervioso o harás que levante la vista hacia ti esperando algo más. El objetivo es un perro que trabaje de forma independiente, pero al principio bastantes perros necesitan una buena dosis de apoyo para entender que deben continuar precisamente por la pista que han empezado a seguir.
Si pierde la pista. Sigue siempre al perro. No te detengas ni te quedes quieto: si lo haces, el perro aprende enseguida a reaccionar cada vez que te paras, y tu duda se convierte por sí misma en una señal en pleno trabajo. Deja, en cambio, que siga trabajando. La mayoría de los perros empiezan entonces a buscar en círculos: describen círculos cada vez más amplios hasta que vuelven a encontrar la pista. Deja que el perro resuelva esto por sí mismo en la medida de lo posible, porque cada pérdida de pista que resuelve solo le da más seguridad.
Si aun así no logra volver a la pista, guíalo de vuelta hasta ella y crúzala, para que tenga la oportunidad de retomarla. Si todavía estáis cerca del inicio, normalmente es mejor volver atrás y empezar de nuevo, limpiamente, desde el principio.
El final de la pista está donde tú decidas. No pongas todo el valor en el final. En un rastreo de piezas heridas, el perro no siempre llega a un final. Por eso es mejor entrenar los detalles técnicos que os ayudan a haceros una idea de lo que tenéis por delante que la longitud y el final de la pista. El interés tiene que estar en el propio rastreo, no en una carrera estresada hacia la recompensa. Como suele decir la gente del mar, el camino es la meta, y lo mismo vale para el trabajo de rastreo.
Después de la sesión. Agua, calma y un rato de descanso. Escribe en el diario mientras tienes las impresiones frescas; si no, solo recordarás si fue bien o mal.
5.10 El equipo: qué necesitas y por qué
Arnés de rastreo. Existen diversos collares de rastreo, pero un arnés de rastreo bien ajustado es imbatible en cuanto a la comodidad del perro y a tener una traílla que no estorbe el trabajo de rastreo. Un arnés bien colocado permite que el perro tire apoyándose en él y avance trabajando sin ahogarse. Lo ideal es enganchar la traílla en el lomo, para que no corra el riesgo de enredarse en las patas del perro. En algunos modelos puede engancharse, en cambio, bajo el vientre y seguir hacia atrás por el suelo entre las patas del perro; esta opción va mejor para perros algo altos de patas y peor para los de patas cortas.
Traílla de rastreo. Traílla plastificada o de cinta (TPU), de un material que no absorba agua y no corte las manos. Practica el manejo de la traílla en casa, en el césped, antes de hacerlo en un bosque cerrado y a oscuras. Conviene marcar el punto de los 5 metros en una traílla de 15 m para que aprendas a mantener la distancia que se exige en las pruebas.
Guantes. Infravalorados. Una traílla mojada deslizándose por las manos desnudas en noviembre hace que empieces a acortarla, y entonces empiezas a dirigir al perro.
Cintas de señalización de varios colores. Un color para el recorrido de la pista cuando la trazas y otro para los hallazgos. Coloca las cintas en alto: si no, algunos perros aprenden a seguir las cintas en lugar de rastrear. Retíralas siempre después.
Bastón de trazador o botella de goteo para la sangre, que porcionas y congelas según las normas del módulo 1.
Pezuñas y patas para el final de la pista, además de pequeñas partes de caza para el entrenamiento del marcaje (ver 5.11). Otra opción es trazar una pista sin ningún final, lo que se acerca más a cómo puede terminar un rastreo real.
Linterna frontal, agua y botiquín de primeros auxilios para el perro y para las personas. El rastreo de piezas heridas se hace a menudo al anochecer y en terreno difícil, y además con animales heridos.
Pantalones antijabalí y chaleco protector. Usa siempre pantalones antijabalí en los rastreos de jabalí herido y pon chaleco protector al perro que sueltes. Los colmillos del jabalí pueden causar heridas graves en situaciones de estrés.

Equipo en orden. Crea la rutina de enrollar siempre las traíllas con cuidado y recoger todas las cintas, para que el equipo esté listo para usarse en cuanto vuelvas a necesitarlo.
5.11 Calidad antes que longitud: pistas cortas con muchas dificultades
El objetivo más habitual del principiante es que la pista sea cada vez más larga. Es el objetivo equivocado. Una pista de 100 m con dos ángulos, una interrupción de sangre y un cambio de terreno le enseña más al perro que 800 m en línea recta por la misma zona de tala. La longitud entrena sobre todo la forma física y la resistencia; son las dificultades las que entrenan el olfato, la resolución de problemas y la independencia, y eso es precisamente lo que decide tanto la prueba como un rastreo real.
Por eso, cuenta dificultades en lugar de metros cuando planifiques la sesión. Varía las dificultades que usas para que el perro no aprenda un patrón: ángulos hacia distintos lados, interrupciones de sangre tanto en recta como en un ángulo, cambios de terreno, cruce de un sendero o de agua, pistas que pasan del bosque en sombra al sol abierto. Cambia una sola cosa cada vez según la escalera de entrenamiento del módulo 2 y termina siempre mientras el perro todavía tiene éxito.
Entrenamiento del marcaje con infusores de té. Una herramienta perfecta y barata son los infusores de té metálicos de toda la vida. Dentro pones trocitos de hueso, piel, pelo y otras partes de la pieza, y los colocas como hallazgos a lo largo de la pista. El perro puede olfatear, explorar y marcar el hallazgo a fondo, pero no puede tragarse el contenido. Es más seguro para el perro y, además, el mismo hallazgo sirve para muchas sesiones.
Empieza con el infusor bien visible en la pista y premia en cuanto el perro muestre interés. Después, decide qué va a significar el marcaje en vuestro caso (detenerse, tumbarse, sentarse o levantar la vista hacia ti) y premia solo esa forma. Poco a poco, esconde mejor el infusor, pon varios en la misma pista y varía el contenido, para que el perro aprenda a marcar todo lo que procede de la pieza y no solo un único olor.
5.12 El comportamiento del perro y las señales de calma
La mitad de leer una pista consiste en leer al perro. La adiestradora noruega Turid Rugaas acuñó el concepto de señales de calma: un lenguaje corporal que los perros usan para rebajar la tensión, evitar conflictos y calmarse tanto a sí mismos como a los demás. Describe una treintena de estas señales en el libro On Talking Terms With Dogs: Calming Signals (1997), y son al menos tan útiles en el bosque como en casa, en el día a día.
Señales que conviene reconocer: girar la cabeza o todo el cuerpo, mirar de lado con mirada suave, lamerse el hocico, bostezar, sentarse o tumbarse, detenerse y quedarse completamente quieto, moverse con una lentitud llamativa, avanzar describiendo una curva en lugar de en línea recta, olfatear el suelo sin estar buscando realmente, y la reverencia de juego.
Por qué importa en la pista. Un perro que, en plena pista, empieza a lamerse el hocico, a bostezar o a olfatear sin rumbo rara vez te está diciendo que es desobediente o que no tiene interés: te está diciendo que la presión es demasiado alta. Puede ser que la pista se haya vuelto demasiado difícil, que haya una persona demasiado cerca o, la mayoría de las veces, tú mismo: traílla tensa, voz elevada, estrés en el cuerpo. Los perros nos leen mucho mejor que nosotros a ellos, y un guía en tensión tiene un perro que trabaja peor.
El lenguaje funciona en ambos sentidos. Puedes responder con las mismas señales. Aparta la mirada en lugar de mirar fijamente, baja los hombros, suelta el aire, da un par de pasos despacio, bosteza de forma ostensible. Muchas situaciones de bloqueo en una pista se resuelven simplemente con que el guía se relaje durante treinta segundos, no con más órdenes.
Conviene distinguir dos cosas. Las señales de calma son la forma en que el perro se comunica, no una lista de comprobación con las respuestas, y en parte se solapan con simples signos de estrés. Interprétalas en su contexto y junto con lo que sabes de tu perro en concreto; si quieres, compáralas con el catálogo de señales del módulo 3. Si te interesa profundizar, el libro de Rugaas es el punto de partida evidente. Trae tus propias observaciones a la parte práctica del curso y las analizaremos juntos.
5.13 Tu diario de entrenamiento
Aquí tienes el diario del ejercicio anterior: la misma herramienta que el protocolo digital de rastreo del módulo 4, pero para tu propio entrenamiento. Rellena una sesión cada vez siguiendo la plantilla de cuatro líneas del apartado 5.6. Las sesiones se guardan en tu propio navegador para que puedas seguir la evolución a lo largo del tiempo, y en cualquier momento puedes copiar el diario completo o enviar una sesión a otra persona.
Abre el diario de entrenamiento en una ventana aparte: guarda el enlace en la pantalla de inicio y lo tendrás contigo cuando entrenes. Trae el diario a la parte práctica del curso.
Autoevaluación del módulo 5
- ¿Qué tiempo suele favorecer el trabajo de rastreo?
- ¿Qué longitud máxima puede tener la traílla de rastreo en las pruebas?
- ¿Por qué a veces el perro avanza en paralelo, a un lado de la pista?
- ¿Por qué debes documentar tu propio croquis de la pista?
- ¿Una pista de 18 horas es siempre más difícil que una fresca?
- ¿Cuál es la distancia mínima entre el perro y el guía en las pruebas?
- ¿Por qué un perro que jadea pierde el olfato?
- ¿Por qué hay que limpiar el equipo al pasar de un terreno a otro?
- Menciona tres errores de entrenamiento habituales.
- ¿Qué debe contener, como mínimo, una entrada del diario?
- ¿Por qué un perro acalorado y jadeante rinde peor en la pista?
- ¿Cuántas dificultades nuevas añades por semana de entrenamiento?
Ver soluciones
- Húmedo y fresco: rocío o llovizna ligera.
- 10 m.
- El viento ha desplazado el olor.
- Si no, no sabes si el perro iba realmente por la pista correcta.
- No: al contrario, el cuadro olfativo puede ser más nítido.
- 5 m.
- La respiración rápida y superficial reduce la captación de olores.
- Bioseguridad: entre otras cosas, la PPA se propaga a través de la sangre y del material orgánico.
- P. ej., demasiado difícil demasiado pronto, siempre el mismo terreno, el guía dirige en los ángulos, sin croquis de la pista, solo con buen tiempo, un final de pista pobre.
- Las condiciones, el trabajo del perro, tu propia actuación y una lección.
- La respiración rápida y superficial y el sobrecalentamiento reducen la captación de olores.
- Una como máximo.



