Incluso una talla aparentemente perfecta puede provocar rozaduras cuando las botas son totalmente nuevas. Esto se debe a que el arco trasero se fabrica exactamente en el mismo tamaño y hay que remodelarlo según la forma individual de cada casco.
Ve adaptando las botas poco a poco montando con ellas o, si lo prefieres, remodela el arco directamente con una pistola de calor o con agua hirviendo; así no hace falta ni periodo de adaptación ni protección. Cada caballo tiene una sensibilidad cutánea distinta, y las botas necesitan amoldarse al casco.

Si es necesario, puedes usar Endurance Gaiters como amortiguador entre el plástico y la piel durante el periodo de adaptación.
Una bota de la talla correcta y bien ajustada no debe rozar. Si notas el pelo alborotado, que es la primera señal de rozadura, documenta en qué zona ha ocurrido y vuelve a remodelar la bota.



