Así es como compruebas el ajuste.

- La abertura delantera. Cierra las correas delanteras. Debe quedar un espacio de unos 6–8 mm en la parte delantera; su tamaño depende de la forma de las paredes del casco.
- La prueba de giro. Levanta la pata, agarra la suela con firmeza y gírala con cuidado de un lado a otro, en el sentido de las agujas del reloj y en sentido contrario. Si la talla es correcta, la bota no gira ni se mueve más de algún milímetro. Si gira y tiene holgura, es demasiado grande.
- El arco trasero. Con el casco apoyado en el suelo, debes poder introducir un dedo entre el arco trasero y la piel. Si no puedes, el arco está demasiado ajustado y hay que remodelarlo.
- La pared del casco. Las paredes de la bota deben quedar bien ajustadas contra las paredes del casco.
- La correa de la cuartilla. Con la pata flexionada a 90 grados, debes poder meter dos dedos entre la correa y la parte delantera de la cuartilla. Si está demasiado apretada, la parte trasera de la bota se desplaza hacia delante y hacia atrás sobre el casco cuando se flexiona la cuartilla, y provoca rozaduras.



