
La resistencia se construye con una exposición gradual, igual que los músculos. Piensa en una escalera de progresión: empieza en terreno blando (pasto, arena, senderos de bosque), pasa después a terreno firme (caminos de grava fina, caminos de tierra dura) y solo entonces a terreno áspero (grava más gruesa, piedras).
Las sesiones cortas y frecuentes ganan a las largas y esporádicas. Diez minutos al paso por un camino de grava cinco días a la semana construyen más casco que una salida larga el fin de semana, y con un riesgo mucho menor.
Tu instrumento de medida más importante es el tranco del caballo. Un tranco largo y relajado es la prueba de que el nivel es el adecuado. Un tranco corto significa: baja un peldaño durante unos días. No es un fracaso, es comunicación. El caballo te dice exactamente dónde está el límite, y avanzarás más rápido si lo escuchas.
- Blando → firme → áspero, en ese orden
- Sesiones cortas a menudo, mejor que largas de vez en cuando
- Caballo con tranco corto = baja un peldaño y vuelve a intentarlo en unos días



