
Cada día, el caballo te deja pistas sobre su equilibrio digestivo; el arte está en saber leerlas.
- Las heces son la pista número uno: unas bolas normales y bien formadas indican que la fermentación está en equilibrio. Las heces blandas, con aspecto de boñiga de vaca o en bolitas pequeñas y duras son desviaciones que conviene anotar.
- El agua fecal libre — cuando el líquido sale por separado y ensucia las patas y la cola — es una señal de desequilibrio en el intestino grueso que muchos propietarios de caballos reconocen.
- Gases y ruidos: una cámara de fermentación siempre hace algo de ruido, pero unos gases evidentes tras los cambios de alimentación son una señal.
- El comportamiento: el apetito, la energía y el humor están más ligados al aparato digestivo de lo que se cree.
Te recomendamos anotar las desviaciones con la fecha en el móvil. Los patrones que se ven a lo largo de semanas valen oro, para ti y para el veterinario si alguna vez hace falta. Ante signos de cólico, contacta con el veterinario de inmediato.



