
No puedes drenar todo el prado, y tampoco hace falta. El caballo no está en todas partes: se queda junto a la puerta, la zona de alimentación y el bebedero. Ahí es donde las medidas dan resultado.
- Drena o echa grava alrededor de las puertas y las zonas de alimentación. Unos pocos metros cúbicos de grava en el lugar adecuado pueden suponer más horas en seco al día que cualquier otra cosa que hagas.
- Cambia de sitio las zonas de alimentación con regularidad si das de comer en el suelo: así ninguna zona llega a convertirse en un barrizal a fuerza de pisoteo.
- Zonas secas para tumbarse: una superficie bien drenada, a ser posible techada, donde el caballo pueda tumbarse en seco permite que patas y cascos tengan horas de recuperación cada noche.
Mide las 24 horas del caballo en horas en seco: cada hora sobre un suelo seco es una hora en la que la piel y el casco se recuperan. El objetivo no es cero barro, sino más horas secas que mojadas.



